No Treason de Lysander Spooner en castellano

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Spooner No Treason

Orden Voluntario tiene la satisfacción de haber realizado la primera traducción completa al castellano del célebre libro del jurista estadounidense Lysander Spooner No Treason, el cual Murray Rothbard habría calificado como “el mejor argumento a favor de la filosofía política anarquista jamás escrito.”

La primera versión fue publicada en 2011, una segunda con la Editorial Innisfree, y la tercera revisión tenemos el agrado de poner a disposición de todos los lectores para su distribución libre y gratuita.

No Treason argumenta por qué las constituciones no pueden ser legítimas y por lo tanto no se les debe lealtad alguna. Por ende, “no hay tración”.

Célebre es la comparación que hace Spooner de los gobiernos con un bandolero:

La realidad es que el gobierno, como un bandolero, le dice a un hombre: Tu dinero, o tu vida. Y muchos, si no la mayoría de los impuestos son pagados bajo la compulsión de tal amenaza.

El gobierno, realmente, no aborda a un hombre en un lugar solitario, salta sobre él desde la carretera, y, apuntando un arma a su cabeza, procede a saquear sus bolsillos. Pero un robo de esa manera es no obstante un robo; y es mucho más cobarde y vergonzoso.

El bandolero toma únicamente sobre sí la responsabilidad, el peligro y el crimen de su propio actuar. Él no pretende tener ningún derecho legítimo sobre tu dinero, no finge tener la intención de usarlo para tu propio beneficio. Él no pretende ser nada más que un ladrón. No ha adquirido suficiente descaro para profesar que es simplemente un “protector”, y que toma el dinero de los hombres en contra de su voluntad, solamente para que le sea posible “proteger” a esos viajeros encaprichados, que se sienten perfectamente capaces de protegerse a sí mismos, o que no aprecian su peculiar sistema de protección. Él es un hombre demasiado sensato para hacer semejantes afirmaciones. Es más, una vez tomado el dinero, él se larga, como quieres que lo haga. No persiste en seguirte por el camino, en contra de tu voluntad, asumiendo ser tu legítimo “soberano”, a cuenta de la “protección” que te brinda. Él no sigue “protegiéndote”, ordenándote que te inclines ante él y le sirvas; demandándote que hagas esto y prohibiéndote que hagas aquello; robándote más dinero tan a menudo como convenga a su interés o placer; y etiquetándote como un rebelde, un traidor, un enemigo de tu país, y disparándote sin piedad, si contradices su autoridad, o si te resistes a sus exigencias. Él es demasiado caballero para ser culpable de tales imposturas, insultos y villanías como éstas. En resumen, el bandolero no intenta convertirte en su incauto o en su esclavo.